
Como un cuadro vacío, careciendo de imagen propia, pobre de pensamientos e ideas.
Muchas veces estar solo es lo que necesitamos para la resolución de muchos de los problemas que nos atañen, respiras aire "fresco", te centras en lo importante y desechas las cosas vanas.
Una vez hemos conseguido lo que deseábamos volvemos a la rutina, y lo hacemos más felices, pero de un modo u otro te has alejado de lo que posiblemente más apreciabas...
Pero.. quizás el agravante sea cuando esa situación de soledad se alarga durante un tiempo indefinido, en ese momento aunque estés acompañado o tengas gente a tu alrededor te sientes solo, como si no tuvieses a nadie con quien hablar de como percibes las cosas, alguien que te de el apoyo que necesitas y anhelas.
En ese momento te atrapan innumerables emociones y recuerdos que se apoderan de tu cuerpo y juegan contigo como si fueses una burda marioneta, incapaz de controlarlos como ellos te controlan a ti. Cuando llegas a ese punto, solamente tienes dos opciones, o sentarte, deprimirte y que te embargue la tristeza o empezar a cambiar y amarrar las riendas de nuevo, ya que el sentirse poderoso despierta en nosotros cierta satisfacción.


