Está bien, negociemos.
¿Qué es si no la vida? Negociar, aunque sea con uno mismo, de eso va, es lo que la hace imperfecta a los ojos del mundo y perfecta en algunos casos a los tuyos.
Existen muchos tipos de negociaciones, pero me centrare en lo que al ámbito personal se refiere. Negociaciones de las que obtenemos decisiones que nos llevan a construir lo que somos. Mi problema es que suelo perder en las negociaciones más importantes, esas en las que mi subconsciente o en su defecto mis sentimientos llegan con cierta intención burlona y consiguen que acabe acatando su doctrina sin el más mínimo pero saliendo de mi boca.
Como si de lenguaje primitivo se tratase no hay negociaciones parciales o regulares, o salen bien o salen mal y no hay más. En caso de que salgan mal, tengo como una especie de mecanismo de defensa que se debe activar por gracia divina instalándome en la arrogancia del que no quiere ver la realidad, sí señoras y señores, auntoengaño, sí, y para no admitir la situación creo una realidad paralela de la que mis ojos no pueden apartar la vista para no limitarse a sacar consecuencias inoportunas que empeoren la situación.
Canción de hoy a cargo de The verve - The drugs don't work
