
Ando mientras una suave brisa me acompaña, juego con mis dedos como si fuesen pies que caminan a paso acelerado intentado seguir mis pasos,cruzo y miro exhausta como parecen dar un salto digno del mayor superhéroe, avanzo cada vez con un ritmo más acelerado, sin darme cuenta el viento va soplando con más fuerza, me despeina y me olvido de juguetear con mis manos para quitarme el pelo de la cara, corro sin parar hasta llegar al sitio más placentero que en ese momento pueda encontrar,rodeada de césped me siento frente al lago para pensar en todo aquello que me ronda, tras razonar, estudiar, reflexionar, recapacitar y concentrarme en mi me doy cuenta de que necesito algo, no se exactamente el qué. Acto seguido me tumbo y miro pasar grupos de nubes lo que, siendo sinceros, me tranquiliza muchísimo,la noche se acerca y decido volver con la puesta de sol a mis espaldas,llego a mi destino y me quedo petrificada ante la puerta que se supone debo cruzar, pierdo minutos intentando decidir qué hacer con mi vida. No, definitivamente no es el momento adecuado, me doy la vuelta, dudo por un segundo y decido marcharme, tal vez un rato más me sirva para decidirme.
Intento no pensar y el resultado es que me veo corriendo "inconscientemente" hacia ninguna parte sin poder parar porque no soy responsable de lo que hace mi cuerpo en este momento, mi mente desea parar pero mis piernas dicen quiero más con cierto tono insaciable.
No sé cuanto tiempo llevo fuera, pero parece una eternidad,no se muy bien que hago aquí, pero estoy frente al mar y me encanta,llevo un buen rato tumbada cuando siento una presencia detrás, me levanto alertada por su respiración,me buscaba dijo, y entonces me sostuvo entre sus brazos un buen rato hasta que logré tranquilizarme,respiramos acompasados,la placidez nos envuelve como al más preciado de los regalos..

Se echan de menos tus entradas. Espero que estés disfrutando del verano. Besos.
ResponderEliminarmuchas gracias !!! si :) ya he vuelto un beso :)
ResponderEliminar