
Torcidas expectativas, sueños rotos, palabras difuminadas, caminos afanosos, tacto untuoso, nada agradable.
Todo palabras, palabras que sabemos que no nos llevan a nada, palabras que construyen frases y conversaciones que sabemos que son falsas.
Hemos llegado a un ambiente enrarecido, ya no se quién eres, no se quién vela por ti .
No paraste hasta que tuvimos las manos enrojecidas de pelear. Ahora no se bien si es tristeza o alegría lo que me produce estar fuera de tu mundo, supongo que en el fondo es placentero saber que ya no me harás daño, que no mentirás y que tu ego no me menospreciará.
Pasó la tormenta, no tengo ninguna lágrima que derramar por ti.
El asombro que me provoca tu pavoneo ante los demás me hace recordar que a veces era tan difícil aguantarte que casi no recuerdo cosas buenas, fueron tantas las estacas que clavaste en mi que ya mi respiración no se acelera cuando oigo tu nombre, todo va tan lento que apenas siento nada salvo un mínimo dolor de saber que aún estarás cerca aunque no quiera...
Lo único de lo que me lamento es de haber perdonado tanto y aguantado lo que no debía haber hecho.
Que te jodan M.

Ante ello, mirar hacia adelante y disfrutar de lo que venga que seguro que será bueno. Beijinhos.
ResponderEliminar